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La saga de
capataces que hoy regenta el apellido Villanueva, comenzó con el tío
abuelo, José Francés, con el cual se inició Antonio Villanueva, padre de
Manuel y Carlos. El primer año que coge Domingo Rojas con Antonio
Villanueva, el Señor Cautivo, se acercó Manolo Villanueva Granados a su
padre, comunicándole que su madre estaba de parto. De ese parto nació
Carlos Villanueva Granados, siendo Lunes Santo.
Manuel comenzó a mandar pasos en la Hermandad de San Benito, demostrando
las enseñanzas recibidas por Vicente Pérez Caro, allá por el año 1963,
mientras que su hermano Carlos comenzaría con la Hermandad de Jesús
Despojado, cuando los costaleros aún recibían jornal por su labor en las
trabajaderas.

Y este
fenómeno en auge del martillo y la trabajadera, nos hace remontarnos a
principios de los años 80, cuando sólo tenían en su haber el martillo
del Cautivo, adquiriendo poco a poco y gracias a su trabajo, la
recompensa que para ellos supone el ser hoy en día una de las grandes
familias de capataces reconocidos.
Su afición, les ha convertido en profesionales, tomando sus
conocimientos de la escuela antigua y, a su vez sus hijos, Carlos y
Antonio, que junto con José Ramón Bonilla, son ahora parte
importantísima de esta saga.
Su actitud es actuar con la cabeza fría, sopesando y hablando hasta
decidir que es lo mejor para las hermandades y si es posible doblar en
el mismo día.
Aunque
alaban la actitud de los costaleros de hoy, los cuales trabajan igual
que lo hacían los llamados profesionales, quizás sea la capacidad de
sacrificio la diferencia entre estos y los actuales. Para ellos el
costalero es aquel que muestra capacidad y físico para trabajar debajo
de un paso, no el que luce el costal.
No se consideran dueños del martillo, más bien servidores con la
convicción de hacer un buen trabajo que, si no funciona, hay que
dejarlo.
La profesionalidad de los costaleros, es para ellos sinónimo de espíritu
de sacrificio, porque no hay que cobrar para ser profesional, se puede
ser perfectamente simplemente realizando un buen trabajo, sobre todo
entre costaleros y capataces.
Las hermandades en las que ejercen de capataces son Columna y Azotes,
Servitas, Virgen de la Alegría, San Bernardo, La Amargura, San Roque,
Santa Marta, Santa Genoveva o Gran Poder es sólo parte del currículum de
los hermanos Manuel y Carlos Villanueva, otras cofradías que han sacado,
que se quedan en el currículum son El Valle, Las Aguas, Los Panaderos,
entre otras, capataces por y para Sevilla que llevan el sentir desde los
tiempos de su tio-abuelo, continuado por su padre y sus hijos.
Los
hermanos Villanueva en la actualidad llegan a doblar al tener dos
cofradías en el mismo día. El Domingo de Ramos, mientras que Manuel guia
a La Amargura, Carlos hace lo propio en la Hermandad de San Roque y el
Lunes, mientras que Carlos está en Santa Genoveva, Manuel lo hace en
Santa Marta.
En el 2002, también regentan el martillo del Señor del Gran Poder,
siendo su estreno en la Madrugá del 2003, aunque Manuel ya había estado
con Domingo Rojas a cargo del palio de 1981 a 1985 y, curiosamente, con
Carlos en las trabajaderas. También Manuel de 1972 a 1974, estuvo con el
Señor de Sevilla junto a Domingo Rojas y el Moreno.
Desde el 2005 también llevan el mando del martillo de la Divina Pastora
de Cantillana. El 11 de Abril de
2.007, fallece en Sevilla, Antonio Villanueva Pérez, padre de Manuel y
Carlos Villanueva y abuelo de Carlos y Antonio, precursor como hemos
dicho anteriormente de esta gran saga de capataces.

Fotos: Francisco Santiago
Si cree que tiene más datos sobre
esta dinastía y desea mandarlos, puede hacerlo al mail:
info@artesacro.org
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