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La Dinastía de los Franco |
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Por mediación de una amiga, conoce al capataz Antonio Torres Macías, conocido en el mundillo cofrade por “Juanillo Fatiga”, gracias al cual se fue introduciéndose en el ambiente de capataces y costaleros, participando en sus tertulias y comenzando a tomar sus propias convicciones de lo que tenía y no tenía que hacerse. De esta forma, en vez de tomar escuela del Fatiga o de Tarila, este último de gran popularidad en aquellos días, toma partido por otro capataz que era considerado como de los más serios, Francisco Palacios, llegando este último a ofrecer a Rafael un puesto en su cuadrilla. Su aprendizaje lo completa como ayudante de Francisco, entre los años 1905 y 1907, para ir pensando ya en tener su propia cuadrilla, todos de igual altura y disciplinados. En 1908, reune a su primera cuadrilla de 40 hombres para sacar la Sagrada Mortaja, donde implemento la forma de llevar los pasos de forma natural y llevando terno negro, adoptándolo después el resto de capataces. Su aceptación fue tal, que ese mismo año fue requerido por la Hermandad del Gran Poder, sacando esta Hermandad durante 35 años de forma casi continuada, salvando los años comprendidos entre 1926 y 1929. En 1910 es requerido como capataz de La Amargura, para llevar el mando del conocido “Silencio Blanco”, siendo ya el capataz y cofrade de esta Corporación durante toda su vida. Cuando falta Francisco Palacios, se hace cargo de sus cuadrillas, pero al no querer continuar los hijos de Francisco con ellas desaparecen como tal, con respecto al capataz “Juanillo el Fatiga”, paso algo parecido, desapareciendo con él su cuadrilla y el apelativo. Entre los ayudantes de Rafael se encontraban Agustín Miró como ayudante y Antonio Francés como contraguía, que pronto se independizaron y formaron sus cuadrillas, quedando a Rafael el sobrenombre de “Maestro de Capataces”. Tras abandonar la Mortaja, se incorporó como cofrade y capataz de San Isidoro, Hermandad en la que ha continuado su dinastía.
En 1924 se hizo cargo de la reorganizada Cofradía de Las Penas de San Vicente, en la que estuvo al mando durante 18 años y en 1925 se hizo cargo de la Hermandad del Cachorro. Rafael Franco Rojas, nacio el 6 de febrero de 1913, siendo bautizado en la parroquia de San Lorenzo. Desde muy joven se interesó por el trabajo de su padre y el de otros capataces, haciéndose cargo a los 14 años, en 1927, del palio de la Hiniesta, conviertiéndose en el hombre de confianza de su padre, aunque Rafael Ariza continuó siendo el segundo. En 1930 se desplazó a Jerez para sacar la Cofradía de San Mateo, llevando de segundo a José Ariza Mancera, hijo de Rafael Ariza. En Sevilla se incorporó a la Hermandad de La Soledad de San Lorenzo, mientras su padre sacaba San Isidoro y Ariza el Cachorro, siendo ya esta última cedida a Ariza a partir de 1928 y Las Cigarreras en 1930, comenzando desde entonces la era de Rafael Ariza Aguirre, como capataz independiente y cogiendo posteriormente Santa Cruz y La Macarena. En 1828, Rafael cambia con Eduardo Bejarano la Cofradía del Valle por la de Montensión.
Rafael Franco Luque se hizo cargo del Calvario y La Carretería, mientras que su hijo Rafael, se hacía cargo de su primera cofradía propia, al reorganizarse la Hermandad de La Vera Cruz, siendo primer y único capataz desde 1944, además participó como cofrade en la vida de esta Hermandad, llegando a ser consiliario de su Junta. 1946 sería
el último año de Rafael Franco Luque como Capataz, incluyendo en su
nómina la Hermandad del Museo. El 1 de febrero de 1947, falleció a la
edad de 66 años, llevando como último traje, en un sepelio
multitudinario, la túnica de la Hermandad de La Amargura. El féretro fue
llevado desde la parroquia de Santa Cruz hasta el cementerio de San
Fernando a hombro de costaleros, capataces y cofrades. El propio Rafael
Ariza Aguirre lo definió como el mejor capataz de todos los tiempos. Carmelo Franco del Valle no solo ha sido capataz y escritor en ABC, igualmente en 1987 edito el libro Martillo y Trabajadera, 100 años de Historia, trabajo que abarca desde los principios del siglo XX hasta los últimos días de las cuadrillas de costaleros profesionales.
Si cree que tiene más datos sobre
esta dinastía y desea mandarlos, puede hacerlo al mail: Fotografías: Carmelo Franco del Valle, Arenas y Jesús Martín Cartaya |
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